domingo, 11 de diciembre de 2011

EL MITO DE LAS DENUNCIAS FALSAS

Hola, hace un año comencé este blog porque me parecía que nada era suficiente para seguir denunciando e intentar aportar mi pequeño grano de arena a la lucha contra la violencia machista. Tras un año, un año intenso, sé que todavía tenemos que seguir en esa lucha, pero he decidido dejar este blog. Por lo menos durante un tiempo. No sé cuándo regresaré ni con qué frecuencia lo actualizaré...


Agradezco a las personas que me han apoyado y difundido mis actualizaciones a través de las redes sociales, a las mujeres que se han hecho "seguidoras", a aquellas compañeras feministas que se han hecho eco de este espacio y a las que no también. Si algún día quieren aportar material siempre estaré dispuesta a compartir este sitio con otras personas, pero por ahora necesito un descanso. Y al puñado de hombres que han dejado sus insultos y su odio que los retrata como lo que son - maltratadores, pueden seguir dejando sus estupideces, caerán en oídos sordos y por supuesto que no publicaré sus comentarios.

Para acabar con este ciclo dejo un artículo que escribí sobre el mito de las denuncias falsas, y aunque habla de la situación australiana, sé que en España y en muchos países sucede exactamente lo mismo. Ejemplo fue la manifestación que se celebró en Madrid hace unas semanas y cuyas fotografías "ilustran" esta entrada. 
Hasta otra.

Silvia



EL MITO DE LAS DENUNCIAS FALSAS EN AUSTRALIA *

Desde que las leyes han mejorado para proteger a las mujeres, víctimas de la violencia machista, también han ido surgido grupos de hombres que reivindican “sus derechos”. En España hemos visto como algunos jueces, e incluso algunas juezas sin conciencia de género, han dicho verdaderas barbaridades en cuanto a las supuestas falsas denuncias que están conduciendo a los pobres hombres hasta el suicidio. Sin ir más lejos cito las palabras de un juez que en una entrevista afirmaba: “Las falsas denuncias por maltrato están llevando a que muchos hombres se estén suicidando” ... “se está creando una nueva era de la discriminación y de la desigualdad, y nos hemos inventado un ministerio de la mujer resentida y oportunista llamado ministerio de igualdad”. Es evidente que el resentido es él, y cabe destacar que dicho juez jamás se ha pronunciado en cuanto a las mujeres que cada año mueren en manos de sus parejas o ex parejas. Tampoco ha dado su opinión ante el hecho de que muchos asesinos se suicidan tras matar a aquellas mujeres a las que supuestamente aman, y a pesar de que algunas víctimas habían presentado denuncias por maltrato. ¿Acaso estas denuncias eran falsas? ¿Acaso estas mujeres aún siguen vivas?

En la actualidad, y no sólo en España, se difunde el mito de que las mujeres presentan falsas denuncias para mantener la custodia de los hijos en común e incluso se habla de que mienten descaradamente para quedarse con todos los bienes materiales de la pareja. ¿Pero dónde están las pruebas? Y ¿qué pasa en el otro lado del planeta, en Australia por ejemplo? Al igual que en España, existen varios grupos de hombres que dicen luchar por sus derechos: “Fathers for equality” (Padres por la igualdad), la “Lone Father’s Association” (la Asociación de padres solitarios), o el “Fathers’ Rights Movement” (Movimiento de los Derechos del Padre). Resulta sorprendente que estos grupos de hombres jamás se hayan manifestado en contra de los asesinatos de mujeres y, que en muchos casos, jamás hayan mostrado interés en el bienestar de sus hijos hasta haberlos perdido en las cortes, y cabe añadir que muchos de estos hombres ni siquiera han llevado su caso ante un juzgado.

Desde que las mujeres pueden denunciar los abusos sexuales perpetrados contra sus hijos o hijas, y desde que tienen a su alcance herramientas para denunciar los maltratos físicos y psicológicos a los que han estado expuestas, una porción de la población masculina se escuda en el mito de las falsas acusaciones en casos de divorcio. Algunas asociaciones de hombres argumentan que las falsas denuncias de abuso sexual a menores ya han llegado a una proporción epidémica, y que tales denuncias suelen ser presentadas por madres que quieren vengarse de sus ex parejas. Según estos grupos el 50% de las denuncias son falsas, y en el 50% de los casos los hombres son inocentes. Pero la realidad que emerge de los numerosos estudios realizados por organismos gubernamentales en Australia, es que las denuncias por abuso de menores son poco frecuentes en casos de divorcio o de pleitos por custodia ante los tribunales. Según un estudio de los casos presentados ante los juzgados de familia entre 1995 y 1996, aquellos que implicaban denuncias de abuso constituyeron entre el 5 al 7% del total (Brown et al., 2001, p. 372). En otro estudio que analizó todos los casos de custodia en el Estado de Australia Occidental durante el año 1993, sólo entre un 1 y 2% de los pleitos implicaban denuncias por abuso a menores (Young, 1998, p. 103). En otro análisis de 200 casos presentados en las cortes entre 1995 y 1996, en los que se alegaba abuso a menores, se encontró que un 9% de las denuncias no se pudieron probar o eran falsas (Brown et al., 2001, p. 118). Los datos evidencian que los casos de denuncias por abusos sexuales a menores con el fin de lograr la custodia de los hijos, ni se ha convertido en una epidemia ni son falsas en un 50% de las ocasiones como mantienen las asociaciones de padres “frustrados”. Pueden existir casos pero éstos son muy minoritarios. La falsedad de estas afirmaciones nos recuerdan los mismos argumentos que los machistas suelen esgrimir ante el fenómeno de la violencia doméstica, cuando afirman que las mujeres también asesinan y que hay muchos hombres maltratados. Las cifras anuales nos revelan una realidad muy distinta.

Además, según los estudios australianos, incluso cuando existen alegatos de abuso a menores éstos rara vez conducen a la prohibición de contacto entre hijos y padres. Aunque los grupos de padres alegan que les quitan sus hijos por venganza, la realidad es que muy pocas parejas acaban en los juzgados de familia pleiteando por quién obtiene la custodia de los hijos. Aunque estas organizaciones de hombres dan la impresión de representar aun gran número de padres estafados por un sistema judicial que les arrebata a sus hijos, son muy pocos los que pierden la custodia.

Las asociaciones de “padres denostados” también alegan que muchas veces son acusados de violencia doméstica cuando jamás levantaron un dedo en contra de sus amadas esposas o compañeras. Argumentan que las órdenes de alejamiento son empleadas de forma rutinaria en los procedimientos de divorcio, cuando la realidad indica que la violencia siempre se agrava cuando la pareja está en proceso de separación o cuando la mujer por fin se ha decidido a dar el paso para alejarse de la persona que la maltrata. Ellos dicen que las mujeres se inventan los malos tratos pero, según una encuesta de 1996, un 34% de las mujeres que mantenían una relación con un hombre, habían sufrido violencia doméstica (Mouzos & Makkai. Women’s Experiences of Male Victimization. Findings from the Australian Component of International Violence Survey). Es más, desde junio del 2002, 76 mujeres fueron asesinadas por sus parejas o ex parejas, y 23 niños perdieron la vida en manos de su propio padre. ¿Eran falsas las denuncias de estas mujeres cuando acabaron en muerte?

¿Cuántas mujeres jamás llegan a denunciar por miedo o por sumisión y terminan su vida en manos de sus verdugos? En Australia, en 1996, un 75% de mujeres maltratadas no presentó denuncia ante la policía, y sólo un 14% lo hizo formalmente. ¿Es esta la epidemia de falsas denuncias a la que se refieren los grupos de padres solitarios? Es evidente que nos encontramos ante una reacción machista en contra de las leyes que buscan acabar con el femicidio sistemático que cada año se cobra miles de víctimas en todos los países del mundo. Una minoría de hombres quieren hacer creer que ellos son las pobres víctimas en manos de mujeres desalmadas, que buscan apropiarse de sus bienes y sus niños, y que sufren los prejuicios de unas leyes que, según ellos, van en contra de sus intereses. Lo lamentable es que su mensaje va extendiéndose y fomentando el mito de las falsas denuncias. Las feministas tenemos que combatir para destruir este mito que puede hacer peligrar la credibilidad de tantas mujeres que día tras día sufren en silencio los malos tratos y las vejaciones, y debemos seguir animándolas a presentar denuncias.

* Artículo publicado en la revista Maginaria, de la Delegación de la Mujer, del Ayuntamiento de Sevilla.Nº 007, julio de 2010, pp. 54-56.