miércoles, 5 de octubre de 2011

LA PROSTITUCIÓN UNA DE LAS EXPRESIONES MÁS ARCAICAS DEL PATRIARCADO

Hola,  para este mes les traigo un artículo que me pareció interesante para seguir profundizando en el tema de la prostitución. Este es sólo un extracto pero les animo a leer el artículo completo en este enlace: Revista Pensamiento Iberoamericano . 

Agradezco la autorización de su autora, Teresa C. Ulloa Ziáurriz y de la Fundación Carolina para reproducir el texto. Al final del mismo encontrarán datos de la autora y de la fuente original. 



Y para quienes estén en Madrid, la Fundación Carolina con el AECID tienen el placer de invitarles a la presentación de este número de la revista, dentro del Festival Vivamérica 2011, este jueves 6 de octubre, a las 19:30 horas en el Anfiteatro Gabriela Mistral (Entrada libre hasta completar aforo), Casa de América.


El acto contará con la participación de:
Rosa Conde, directora de la Fundación Carolina y codirectora de la revista Pensamiento Iberoamericano.
Marcela Lagarde, catedrática de la Universidad Nacional Autónoma de México y coordinadora de este número.
Amelia Valcárcel, catedrática de Filosofía moral y política de la UNED y coordinadora de este número.

Moderará:
Montserrat Domínguez, periodista.

Reitero mi invitación para las personas que quieran colaborar con textos pertinentes al tema de este espacio. Mi intención es compartir artículos que provengan de diversos países. Desde ya, muchas gracias.

Silvia

LA PROSTITUCIÓN: UNA DE LAS EXPRESIONES MÁS ARCAICAS Y VIOLENTAS DEL PATRIARCADO CONTRA LAS MUJERES

Teresa C. Ulloa Ziáurriz

VII. Prostitución y violencia de género

Enrique Javier Díez Gutiérrez escribió: La prostitución no es el oficio s antiguo del mundo, sino que es la explotación, la esclavitud y la violencia de género s antigua que los hombres inventaron para someter y mantener  a las mujeres a su disposición sexual. Y a pesar de que se ha reconocido que es una forma de violencia extrema contra las mujeres y las niñas, concomitantemente resurgen voces, por cierto, la mayoría de hombres, que debaten sobre la necesidad de “regular la prostitución de mujeres. Es decir, convertir esta violencia en una profesión como cualquier otra para las mujeres. Y aunque  hoy se habla de transversalizar la perspectiva de género, de la necesidad de educar para la igualdad, cómo podemos hacerlo cuando lo que se les trasmite a las jóvenes es que su futuro puedser la explotación de la prostitución u otras formas de explotación sexual, y cuando los jóvenes aprenden que tienen el derecho de usarlas para su satisfacción sexual, si tienen el suficiente dinero, fuerza o poder para lograrlo.

La prostitución es una forma de explotación que debe ser abolida y no una profesión que hay que reglamentar. Es una forma de violencia de género… porque el hecho de que se pague una cantidad de dinero no puede transformar esa violación pagada en un empleo, al que se le quiere dar el nombre de “trabajo sexual” (Díez Gutiérrez, 2007).

Reglamentar o legalizar la prostitución legitima las relaciones patriarcales y las perpetúa. Equivale a aceptar un modelo de relaciones asimétricas entre hombres y mujeres, establecer y organizar un sistema de subordinación y dominación de las mujeres, anulando la labor de varios decenios para mejorar la lucha por la igualdad, con un efecto negativo, no solamente sobre las  mujeres y las niñas que están en situación de prostitución, sino sobre el conjunto de mujeres como grupo, ya que la prostitución  confirma y consolida las definiciones patriarcales de las mujeres, cuya función sería estar al servicio sexual de los hombres (Díez Gutiérrez, 2007).

La prostitución viola el derecho a la integridad física y psicológica, porque la sexualidad de las mujeres se apropia, se envilece y se convierte en una cosa que se compra y se vende. Viola la  prohibición de la tortura y de tratos crueles inhumanos y degradantes, porque las prácticas de “entretenimiento sexual” y de la pornografía, así como las ejercidas por los clientes, son actos de poder y de violencia sobre los cuerpos de las mujeres. Viola el derecho a la libertad, la dignidad y la seguridad, así como la prohibición de la  esclavitud y de la trata de seres humanos, porque millones de mujeres y  niñas de todo el mundo son mantenidas en esclavitud sexual para atender la demanda de sus consumidores masculinos, más numerosos que ellas y para generar beneficios para los empresarios del sexo. Viola el derecho a disfrutar del bienestar físico y sexual, porque la violencia, las enfermedades, los embarazos no deseados, los abortos en condiciones insalubres y el SIDA, representan riesgos graves para las mujeres, jóvenes y niñas que están en situación de prostitución y les impiden tener una conciencia positiva de su propio cuerpo y una relación sana con él (Hofman, 2000).

Y basta con preguntarnos de quién es la sexualidad que se está expresando en la prostitución. Cecilia Hofman dice que cuando un cliente alemán de una mujer en situación de prostitución filipina quiere tomarle una foto para mostrar a sus amigos en su país, le introduce una botella de cerveza en la vagina, porque son las dos cosas que mejor se hacen en las Filipinas. También menciona que cuando en Patpong (una calle del distrito rojo de Bangkok, Tailandia, en donde se encuentran los clubs de sexo para turistas) ofrecen una variedad de atracciones como “establecimientos de mamadas” y programas de diversión que buscan clientes para “levantar una banana”, “o fumar puro” o el show del gran consolador, o introducirle un pescado en la vagina, un huevo o una larga berenjena en el ano de las mujeres en prostitución (Odzer, 1994). También menciona que se pueden encontrar espectáculos de cuchillos y hojas de afeitar en las vaginas de las mujeres, éstas son versiones vivientes de las imágenes de la inmensa industria pornográfica, en la que se muestran granadas de mano en las vaginas de las mujeres, ratas vivas saliendo de ellas y perros penetrándolas: ¿es esto “un entrenamiento para adultos, una distracción sexual, liberación sexual? No, lo que significan estas prácticas es la deshumanización de las mujeres (Hofman, 1997).

La prostitución debe ser reconocida no sólo como parte de, sino como un fundamento del sistema de subordinación patriarcal de las mujeres. Las feministas tenemos el deber de imaginar un mundo sin prostitución, lo mismo que hemos aprendido a imaginar  un mundo sin esclavitud, sin apartheid, sin infanticidio ni mutilación femenina. Finalmente, las relaciones de género deben ser  reestructuradas de tal forma que la sexualidad pueda ser de nuevo una experiencia de placer  y no una mercancía que se compra y se vende.

VIII. Conclusiones

Debemos reconocer que lpobreza es una de las principales causas de la prostitución, la que ha provocado que el fenómeno de la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual, se haya disparado y multiplicado. Pero también debemos reconocer que la prostitución jamás se da en condiciones de libertad; nunca es objeto de un contrato de  compra-venta entre personas iguales en derechos y libertades. No se vende la actividad o el producto, como en cualquier trabajo, es una forma de violación remunerada.

Como se puede advertir, el combate a esta operación criminal requiere,  además de un intenso y extenso trabajo preventivo y punitivo, de una perspectiva género sensitiva, dado que son las mujeres, niñas y  adolescentes quienes son s vulnerables a ser reclutadas por las redes del crimen organizado, pero además, porque  el 87% de las víctimas de la trata van dirigidas a la industria sexual y de ese 87% el 90% son mujeres y niñas. Por eso nos parece indispensable que las políticas públicas y leyes que implementen las autoridades nacionales sean género sensitivas, no pueden ser neutrales al género.

Las sobrevivientes presentan daño físico grave y síndrome de Estocolmo, síndrome de guerra, estrés postraumático, intentos recurrentes de suicidio o automutilación, flash backs, personalidad bipolar o “border line” etc., que les provocó el ejercicio del poder del dinero de alguien con síndrome falocéntrico.

Vemos con preocupación en las legislaciones, con excepción de las escandinavas, una ausencia de propuestas o consideraciones de la sanción al consumo o demanda, o incluso propuestas a este respecto  en las medidas de prevención, ya que debemos reconocer que la industria del sexo es ya el segundo mercado ilícito s productivo del mundo –que se proyecta que en 2011 será el primero, que no sólo atenta contra la dignidad de las mujeres, sino que se rige por la ley de la oferta y la demanda, ya que si no existiera un mercado para la prostitución, no existiría ni explotación sexual comercial de la niñez, ni un mercado en el que se pudieran comercializar seres humanos como artículos de consumo. Además es claro que no existe un mercado espefico para la prostitución voluntaria y otro para la prostitución forzada.

No hay que olvidar que no sólo existen las mujeres en prostitución, sino los demandantes de prostitución, y que mientras s se diversifica la demanda, s crece y se diversifica la oferta. Son los clientes quienes, a través de la demanda de prostitución, representan el incentivo económico para los tratantes de mujeres, jóvenes y niñas con propósitos de explotación sexual, y que son los perpetradores de una forma s de violencia, y que en la misma forma que los violadores, los golpeadores y los narcotraficantes, también los clientes deben ser sometidos al imperio de la ley.

La prostitución entendida y consentida como trabajo, facilita que la industria del sexo expanda sus negocios y ponga en grave peligro a las mujeres, niñas y jóvenes. No se trata de un simple fenómeno migratorio o turístico, o una manera de hacerse de dinero fácil; es una forma de perpetuar estereotipos de que sus cuerpos son para el placer sexual de los hombres, se les trata como una mercana que se puede comprar, vender o alquilar, incluso hasta matar (feminicidio). Exigimos que se garanticen a todas las mujeres, niñas, y jóvenes una vida libre de violencia y todos sus derechos sociales, económicos y culturales, mediante mecanismos de exigibilidad y justiciabilidad, porque sus vidas y sus cuerpos no son mercanas, ni sus vaginas, bocas o anos son instrumentos de trabajo.

La igualdad de género continuará siendo inalcanzable mientras los hombres compren, vendan y exploten mujeres, niñas y jóvenes, prostituyéndolas. Y cuando argumenten que la prostitución siempre ha existido, tenemos que argumentar que también las guerras, la tortura, la esclavitud infantil, la muerte de miles de personas por hambre, pero que siempre hayan existido, no es prueba de legitimidad, ni validez. Tenemos el deber de ser coherentes con nuestros discursos de igualdad entre mujeres y hombres, y las prácticareales que mantienen y fomentan estereotipos que perpetúan el patriarcado y ser congruentes exige romper nuestro silencio cómplice y  comprometernos activamente para erradicar todas las formas de violencia contra las mujeres  (Díez Gutiérrez, 2007).

La prostitución es “una práctica intrínsecamente degradante, incompatible con los valores de una sociedad democrática”,  porque supone “un retroceso en el camino a la igualdad real entre las  mujeres y los  hombres” y un “importante obstáculo para lograr una sociedad en la que las mujeres puedan vivir libres de la violencia de los hombres”.
  
Teresa C. Ulloa Ziáurriz, es Directora regional de la Coalición Contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe (CATWLAC). Licenciada y Maestra en Pedagogía, Licenciada en Derecho, Diplomada en Derechos Humanos, derecho Internacional Humanitario y Género y Derecho. Es además Coordinadora General de la Asociación Civil Defensoras Populares y Coordinadora Nacional de la Campaña “Los Derechos de las Mujeres no son Opcionales".

Fuente: Revista Pensamiento Iberoamericano, Nº 9, 2ª época. Feminismo, género e igualdad, 2011/2. Si quiere leer todo el artículo puedes hacerlo pinchando en este enlace: Revista Pensamiento Iberoamericano Nº 9

martes, 13 de septiembre de 2011

LA PORNOGRAFÍA IMPORTA - ANDREA DWORKIN

¡Hola! Cuando comencé este blog no tenía claro con que frecuencia lo actualizaría. Algunas personas piensan que somos un colectivo, pero la verdad es que soy sólo una persona y a veces me falta tiempo para buscar artículos interesantes o traducir los que han sido escritos en otras lenguas. Pero sigo con mi intención de continuar denunciando las injusticias que nos afectan a todas las mujeres. Aunque he recibido algunos comentarios ofensivos de algunos hombres no pienso dejarme amedrentar por sus insultos. Agradezco el apoyo que recibo de quienes me leen y vuelvo a extender mi invitación para quienes quieran colaborar.
Andrea Dworkin (1946-2005)

Hace tiempo que quería traducir algo de Andrea Dworkin porque fue una voz fundamental del feminismo de los setenta y hasta el día de hoy es difícil encontrar sus textos en español. Hace tiempo me puse en contacto con las personas que llevan una web en su memoria para pedir autorización para traducirla (http://www.nostatusquo.com/ACLU/dworkin/) . No obtuve respuesta y hoy me atrevo a publicar uno de sus escritos. Estoy segura de que a Andrea no le habría importado que difundiera su voz entre el mundo hispano parlante.

Cuando Andrea Dworkin publicó su libro Pornography: Men Possessing Women (Pornografía: los hombres se apoderan de las mujeres), el New York Times publicó una reseña sumamente negativa de su obra, para desacreditar tanto sus argumentos como a su persona y al feminismo. A continuación les dejo un breve artículo que Andrea publicó en respuesta a esta crítica en un periódico de Boston, el Sojouner, para explicar las razones por las que la pornografía sí importa a las feministas.

Para saber más sobre Andrea les recomiendo un excelente artículo de Amalia Rivera que pueden leer en este enlace: http://www.pvp.org.uy/dworkin.htm

La razón por la cual la pornografía importa a las feministas
Andrea Dworkin

La pornografía es un tema fundamental porque la pornografía afirma que a las mujeres les gusta que las maltraten, que las fuercen y que abusen de ellas; la pornografía afirma que las a las mujeres les gusta que las violen, que les peguen, que las secuestren, que las mutilen; la pornografía dice que a las mujeres les gusta ser humilladas, avergonzadas, calumniadas; la pornografía enseña que las mujeres dicen NO pero quieren decir SÍ – Sí a la violencia, Sí al dolor.
Además: la pornografía dice que las mujeres son objetos; la pornografía dice que el ser utilizada como objeto satisface la naturaleza erótica de las mujeres; la pornografía dice que las mujeres son las cosas que los hombres usan.
Además: en la pornografía las mujeres son utilizadas como objetos; en la pornografía la fuerza es empleada en contra de las mujeres; en la pornografía las mujeres son utilizadas.
Además: la pornografía dice que las mujeres son putas, coños; la pornografía dice que los pornógrafos definen a las mujeres; la pornografía dice que los hombres definen a las mujeres; la pornografía dice que las mujeres son lo que los hombres quieren que sean.
Además: la pornografía muestra a las mujeres como trozos del cuerpo, como genitales, como aperturas vaginales, como pezones, como nalgas, como labios, como heridas abiertas, como pedazos.
Además: la pornografía emplea a mujeres reales.
Además: la pornografía es una industria que compra y vender a las mujeres.
Además: la pornografía fija el estándar en la sexualidad femenina, en los valores sexuales femeninos, en las niñas y los niños que están creciendo, y cada vez más en los campos de la publicidad, en las películas, en los vídeos, en las artes visuales, en el arte y en la literatura, en la música en sus letras.
Además: la aceptación de la pornografía significa el declive de la ética feminista y el abandono de la política feminista; la aceptación de la pornografía significa que las feministas abandonan a las mujeres.
Además: la pornografía refuerza el poder de la Derecha sobre las mujeres al hacer que el ambiente fuera del hogar sea más peligroso, más amenazador; la pornografía refuerza el poder del marido sobre la esposa al hacer que el ambiente doméstico sea más peligroso, más amenazador.
Además: la pornografía convierte a las mujeres en objetos y mercancías; la pornografía perpetúa el estatus de objeto de las mujeres; la pornografía perpetúa las divisiones contraproducentes entre las mujeres al perpetuar el estatus de objeto de las mujeres; la pornografía perpetúa la baja autoestima de las mujeres al perpetuar el estatus de objeto de las mujeres; la pornografía perpetúa la desconfianza de las mujeres en relación a otras mujeres al perpetuar el estatus de objeto de esas mujeres; la pornografía perpetúa la humillación y la degradación de la inteligencia y creatividad de las mujeres al perpetuar el estatus de objeto de las mujeres.
Además: la pornografía es violencia en contra de las mujeres usadas en la pornografía y la pornografía anima y promueve la violencia en contra de las mujeres como clase; la pornografía deshumaniza a las mujeres usadas en la pornografía y la pornografía contribuye y promueve la deshumanización de todas las mujeres; la pornografía explota a las mujeres utilizadas en la pornografía y acelera y promueve la explotación sexual y económica de las mujeres como clase.
Además: la pornografía está hecha por hombres que aprueban, usan, celebran, y promueven la violencia contra las mujeres.
Además: la pornografía explota a niños de ambos sexos, especialmente a las niñas, y anima a la violencia en contra de los niños, y practica la violencia contra los niños y niñas.
Además: la pornografía emplea el racismo y el anti-semitismo para promover la excitación sexual; la pornografía promueve el odio racial al promover la degradación racial como algo “sexy”; la pornografía idealiza los campos de concentración y las plantaciones con esclavos, el Nazi y el esclavista, la pornografía explota estereotipos raciales degradantes para promover la excitación sexual; la pornografía celebra las obsesiones sexuales racistas.
Además: la pornografía adormece la conciencia, hace que nos volvamos insensibles ante la crueldad, ante el acto de causar dolor, ante la violencia en contra de las personas, ante la humillación o degradación de las personas, ante el abuso de las mujeres y niños y niñas.
Además: la pornografía nos da un no futuro; la pornografía nos arrebata toda esperanza al igual que toda dignidad; la pornografía merma aún más nuestro valor humano dentro de la sociedad en general y de hecho roba nuestro potencial humano; la pornografía prohíbe la auto-determinación sexual a las mujeres y a los niños; la pornografía nos usa y nos tira; la pornografía aniquila nuestras posibilidades de libertad.

Publicado en Sojouner, Vol. 7. Nº 2, octubre, 1981.
Traducción: Silvia Cuevas-Morales

miércoles, 10 de agosto de 2011

LA PORNOGRAFÍA ES ASUNTO DE LA IZQUIERDA - GAIL DINES Y ROBERT JENSEN


Aunque algunos colectivos minoritarios defienden la pornografía, así como algunos grupúsculos insisten en que las mujeres ejercen la prostitución por libre elección, dejando de lado el hecho de que en la abrumante mayoría de los casos las mujeres son utilizadas como meros objetos destinados al consumo de los hombres, hoy posteo un interesante artículo que encontré en la red. Escrito por Gail Dines y Robert Jensen, y publicado por la web La Fogata: http://www.lafogata.org/ Me pareció interesante difundirlo por las ideas que plantea, sobre todo para que nuestros compañeros y compañeras de izquierdas que siguen defendiendo la pornografía y la prostitución reflexionen de una vez por todas y sean consecuentes con sus supuestas ideas progresistas.

LA PORNOGRAFÍA ES ASUNTO DE LA IZQUIERDA
Gail Dines y Robert Jensen


El feminismo antipornografía está acostumbrado a los insultos de la izquierda. Una y otra vez se nos dice que estamos en contra del sexo, que somos remilgados, simplistas, políticamente naif, distrayentes, y cerrados de cabeza. Las críticas más crudas no dudan en sugerir que la cura para estos achaques se encuentra en, cómo diríamos, una vida sexual plena.


Además de las calumnias, nos enfrentamos constantemente a una pregunta: ¿por qué "malgastamos" nuestro tiempo en el asunto de la pornografía? Puesto que somos anticapitalistas y antiimperialistas de izquierda así como feministas, ¿no deberíamos concentrarnos en las muchas crisis políticas, económicas y ecológicas (la guerra, la pobreza, el calentamiento global, etc.)? ¿Por qué gastaríamos parte de nuestras energías intelectuales y organizativas durante las últimas dos décadas fomentando la crítica feminista de la pornografía y de la industria de la explotación sexual?
La respuesta es simple: estamos contra la pornografía precisamente porque somos tanto izquierdistas como feministas.

Como izquierdistas, rechazamos el sexismo y el racismo que satura la pornografía comercializada en masa de hoy en día. Como izquierdistas, rechazamos la mercantilización capitalista de uno de los aspectos más básicos de nuestra humanidad. Como izquierdistas, rechazamos la dominación de los medios y la cultura por multinacionales. Las y los feministas antipornografía no piden a la izquierda que acepte una nueva manera de mirar al mundo sino que demandan consistencia en el análisis y en la aplicación de principios.
Siempre nos ha resultado extraño que tantos en la izquierda rechacen sistemáticamente comprometerse en una crítica antipornográfica sostenida y concienzuda. Todo esto resulta particularmente lamentable en un momento en el que la izquierda ansía conectar con el público; una crítica de la pornografía basada en un feminismo radical y un análisis de izquierda que se contraponga a la moralina de derechas sería parte de una efectiva estrategia organizativa.


Análisis izquierdista de los medios.     
   
Los izquierdistas examinan los grandes medios de comunicación como un lugar en el que la clase dominante trata de crear e imponer definiciones y explicaciones del mundo. Sabemos que las noticias no son neutrales, que los programas de entretenimiento son algo más que diversión y juegos. Son lugares en los que se refuerza la ideología, donde se expresa el punto de vista de los poderosos. Ese proceso es siempre una lucha; a los intentos de las clases dominantes de definir el mundo se les pueden ofrecer, y se les ofrece, resistencia. El término "hegemonía" se usa típicamente para describir ese proceso del que siempre se protesta, el modo en el que la clase dominante trata de asegurar el control sobre la construcción de significado.

La crítica feminista de la pornografía es consistente con (y, para muchos de nosotros, emana de) un análisis ampliamente aceptado en la izquierda sobre ideología, hegemonía y medios de comunicación, lo que conduce a la observación de que la pornografía es al patriarcado lo que la televisión comercial es al capitalismo. Pero cuando se trata de pornografía, muchos en la izquierda parecen olvidar la teoría de la hegemonía de Gramsci y aceptan el argumento autocomplaciente de que la pornografía es mera fantasía.

Aparentemente, el lugar común que es la percepción por parte de la izquierda de que las imágenes de los medios pueden ser herramientas para legitimizar las desigualdades, es válida para un análisis de la CBS o la CNN, pero se evapora cuando la imagen es la de una mujer a la que le clavan un pene en su garganta con tanta fuerza que tiene arcadas. En ese caso, por motivos sin aclarar, se supone que no debemos tomarnos en serio las representaciones pornográficas o verlas como unos productos cuidadosamente producidos dentro de un sistema más amplio de desigualdades de género, raza y clase. Aparentemente el valioso trabajo llevado a cabo por los críticos de los medios sobre la política de producción no tiene peso para la pornografía.

La pornografía es una fantasía, hasta cierto punto. Igual que los programas de policías de la televisión, que aseveran la nobleza de los policías y los fiscales como protectores de la gente son fantasía. Igual que las historias de Horatio Alger sobre las recompensas al trabajo duro en el capitalismo son mera fantasía. Igual que las películas que representan a los árabes sólo como terroristas son fantasía.

Todos esos productos mediáticos son criticados por la gente de izquierda precisamente porque el mundo de fantasía que crean es una distorsión del mundo real en el que vivimos. La policía y los abogados a veces buscan la justicia, pero también hacen respetar la ley del poderoso. Hay personas que en el capitalismo prosperan como resultado de su duro trabajo, pero el sistema no proporciona una vida decente a todo el que trabaja duro. Un pequeño número de árabes son terroristas, pero eso oscurece tanto el terrorismo de los poderosos en la América blanca como la humanidad de la gran mayoría de los árabes.

Esas fantasías también reflejan cómo quieren que se sienta la gente subordinada los que están en el poder. Las imágenes de negros felices en las plantaciones hacían sentir a los blancos más seguros y pretenciosos en su opresión de los esclavos. Las imágenes de trabajadores contentos calman los miedos capitalistas hacia la revolución. Y los hombres atienden sus complejos sentimientos sobre la tóxica mezcla de sexo y agresividad de la masculinidad contemporánea buscando imágenes de mujeres a las que les gusta el dolor y la humillación.

¿Por qué tanta gente en la izquierda parece asumir que los pornógrafos operan en un universo diferente al del resto de los capitalistas? ¿Por qué ha de ser la pornografía la única vía de representación producida y distribuida por multinacionales que no sería un vehículo para legitimar las desigualdades? ¿Por qué los pornógrafos serían los únicos capitalistas de los medios de comunicación que son rebeldes que buscan subvertir sistemas hegemónicos?



¿Por qué los pornógrafos se ganan la vista gorda de tanta gente de izquierdas?



Después de años de enfrentarnos a la hostilidad de la izquierda en público y en la prensa, creemos que la repuesta es obvia. El deseo sexual puede restringir la capacidad de la gente para el razonamiento crítico (especialmente los hombres en el patriarcado, donde el sexo no va solo de placer sino de poder).

La gente de izquierda (en particular los hombres de izquierda) debe superar la obsesión con enrollarse.

Analicemos la pornografía no como sexo sino como medio de comunicación. ¿Adónde llegaremos?

Medios de comunicación comerciales

Las críticas hacia el poder de los medios de comunicación comerciales son omnipresentes en la izquierda. Gente de izquierda con proyectos políticos muy diferentes pueden unirse para censurar el control de los conglomerados sobre las noticias y la programación de entretenimiento. Por la estructura del sistema, se da por hecho que esas empresas crean una programación que responde a las necesidades de anunciantes y elites, no de la gente ordinaria.

Sin embargo cuando se habla de pornografía, este análisis sale volando por la ventana. Escuchando a tantos en la izquierda defender la pornografía, uno pensaría que el material está hecho por esforzados artistas trabajando sin descanso en solitarios desvanes para ayudarnos a entender los misterios de la sexualidad. No hay nada más lejos de la realidad; la industria de la pornografía es solo eso: una industria, dominada por las compañías de producción pornográfica que crean el material, con empresas mayoritarias lucrándose con su distribución.

Es fácil escuchar las conversaciones de los pornógrafos: tienen una revista del oficio, Adult Video News. Las conversaciones que se encuentran allí no tienden a concentrarse en el potencial transgresor de la pornografía o la naturaleza polisémica de los guiones sexualmente explícitos. Hablan de (qué sorpresa) beneficios. Las historias de la revista no reflejan una conciencia crítica sobre casi nada, en particular género, raza y sexo.

Andrew Edmond (presidente y ejecutivo de Flying Crocodile, una compañía de pornografía en Internet con un valor de 20 millones de dólares) lo dijo francamente: "Mucha gente se distrae del modelo empresarial por [el sexo]. Es un mercado tan sofisticado y variado como cualquier otro. Funcionamos como cualquier otra compañía de los 500 de Fortune".

Las productoras (desde las grandes como Larry Flint Productions hasta las pequeñas productoras informales) actúan predeciblemente como grandes empresas del capitalismo, buscando maximizar la cuota de mercado y los beneficios. No tienen en cuenta las necesidades de la gente o los efectos de sus productos, no más que otros capitalistas. Dar un toque romántico a los productores pornográficos tiene tanto sentido como darle un toque romántico a los ejecutivos de Viacom o Disney.

Cada vez más, las grandes empresas de comunicación también obtienen beneficios. Hugh Hefner y Flint tuvieron que pelear para ganarse el respeto en los salones del capitalismo, pero hoy la mayoría de los beneficiarios de la pornografía son grandes corporaciones. A través de la propiedad de las compañías de distribución por cable y de servicios de Internet, las grandes compañías que distribuyen pornografía también distribuyen programación comercial. Un ejemplo es News Corp. Propiedad de Rupert Murdoch.

News Corp. es un accionista mayoritario de DirecTV, que vende más películas pornográficas que Flint. En 2000, el New York Times informó de que los 8,7 millones de subscriptores de DirecTV gastan unos 200 millones de dólares al año. Entre los demás holdings de medios de comunicación propiedad de News Corp. están las redes de TV por cable y por emisión de la Fox, Twentieth Century Fox, el New York Post y TV Guide. Bienvenidos a la sinergia: Murdoch también es propietario de Harper Collins, que publicó el libro superventas de la estrella del porno Jenna Jameson How To Make Love Like A Porn Star [Cómo Hacer el Amor Como una Estrella del Porno, N. del T.].

Cuando Paul Thomas aceptó el premio al mejor director en la entrega de premios de la industria del porno de 2005, hizo un comentario sobre la corporativización de la industria bromeando: "Solían pagarme los italianos con dinero en efectivo. Ahora me paga un judío con un cheque". Sin fijarnos en la tosca referencia étnica (Thomas trabaja principalmente para Vivid, cuya cabeza es judía), quería decir que lo que una vez fue una empresa financiada en gran parte por la mafia ahora es otra corporación.

¿Qué piensa la gente de izquierda de las corporaciones? ¿Queremos que nuestra cultura la construyan ejecutivos de las corporaciones hambrientos de beneficios?

Mercantilización
Hace tiempo que se sabe en la izquierda que uno de los aspectos más insidiosos del capitalismo es la mercantilización de todo. No hay nada que no se pueda vender en el juego de acumulación sin fin del capitalismo.

En la pornografía, hay mucho más en juego, lo que se mercantiliza es crucial para nuestra percepción del ser. Sea cual sea la sexualidad o la visión de la sexualidad que tenga una persona, prácticamente todo el mundo está de acuerdo en que es un aspecto importante de nuestra identidad. En la pornografía, y más en general en la industria del sexo, la sexualidad es un producto más para empaquetar y vender.

Cuando aparecen estás cuestiones, los izquierdistas pro-pornografía a menudo se apresuran a explicar que las mujeres en la pornografía han elegido ese trabajo. Aunque en toda discusión sobre elegir se tienen que tener en consideración las condiciones bajo las que uno elige, no discutimos que esas mujeres en efecto elijan, y como feministas respetamos esa elección y tratamos de comprenderla.

Pero, hasta donde nosotros sabemos, nadie de izquierdas defiende los medios de comunicación capitalistas (o cualquier otra empresa capitalista) señalando que los trabajadores consienten en hacer sus trabajos. La gente que produce contenidos para los medios de comunicación, o cualquier otro producto, consiente en trabajar en tales empresas, bajo diferentes obligaciones y oportunidades. ¿Y qué? La crítica no es hacia los trabajadores sin hacia los propietarios y la estructura.

Fíjense en la estrella más grande de la industria, Jenna Jameson, que parece controlar su vida de negocios. Sin embargo en su libro cuenta que fue violada de adolescente y describe las maneras en la que la prostituían hombres a lo largo de su vida. Su desesperación por dinero aparece también cuando intentó conseguir un trabajo como bailarina de strip-tease pero parecía demasiado joven: se metió en un baño y se arrancó la ortodoncia con unos alicates. También describe su abuso de las drogas y se lamenta de la cantidad de amigos de la industria que perdió con las drogas. Y esta es la mujer de la que se dice que es la más poderosa en la industria pornográfica.

Tal y como entendemos el análisis de izquierda, el interés no está en decisiones individuales sobre cómo sobrevivir en un sistema que mercantiliza todo y nos roba las oportunidades de controlar nuestra vidas. Se trata de luchar contra el sistema.

Racismo
Según han ido despareciendo de los medios de comunicación las formas más descaradas y desagradables de racismo, la gente de izquierda continúa señalando que aún perduran formas de racismo más sutiles, y que su constante reproducción a través de los medios es un problema. La raza importa, y la representación de la raza por parte de los medios de comunicación importa.

La pornografía es el único género en el que el racismo manifiesto se sigue aceptando. No es un racismo sutil, codificado, sino un racismo a la antigua usanza de los EEUU: representaciones estereotipadas del semental negro, la salvaje mujer negra, la latina caliente, la tímida geisha asiática. Los vendedores de pornografía tienen una categoría especial, "interracial", que permite a los consumidores encontrar las posibles combinaciones de personajes y escenarios racistas.

El racismo de la industria está tan generalizado que pasa en gran medida desapercibido. En una entrevista con el productor del DVD "Black Bros and Asian Ho's" [Hermanos negros y putas asiáticas. N. del T.] uno de nosotros le preguntó si alguna vez le habían criticado por el racismo de tales películas. Dijo: "no, son muy populares". Repetimos la pregunta: populares, sí, pero, ¿la gente critica alguna vez el racismo? Nos miraba incrédulo; la pregunta aparentemente nunca se le había pasado por la cabeza.

Sin embargo dense una vuelta por una tienda de pornografía, y está claro que la justicia racial no es algo central para la industria. Se suelen pedir películas tipo "Black Attack Gang Bang" [Películas en las que una mujer es penetrada por un grupo de negros. N. del T.] "¡Mi misión es encontrar las nenas blancas más lindas para que unos negros con una buena polla le den fuerte y la follen en grupo hasta sacarla del pueblo!" Sería interesante ver a un izquierdista pro-pornografía argumentar a una audiencia no blanca que tales películas no están relacionadas con la política de la raza y la superioridad blanca.

Los productores más grandes como Vivid utilizan principalmente mujeres blancas; la cara oficial de la pornografía es abrumadoramente blanca. Sin embargo, paralelamente a este género existe un material más agresivo en el que aparecen con más frecuencia mujeres de color. Como nos dijo una mujer negra de la industria, "éste negocio es racista", desde cómo la tratan los productores para pagarle diferenciales hasta las conversaciones diarias que escucha por casualidad en el estudio.

Sexismo
La pornografía heterosexual comercializada en masa contemporánea (el grueso del mercado del material sexualmente explícito) es un lugar donde se crea y distribuye un significado particular del sexo y el género. El mensaje ideológico central de la pornografía no es difícil de discernir: las mujeres existen para dar placer sexual a los hombres, independientemente de la forma en que los hombres quieran ese placer, sin importar qué consecuencias tenga para las mujeres. No es sólo que las mujeres existan para el sexo, sino que existen para el sexo que quieren los hombres.

A pesar de las afirmaciones naif (o poco sinceras) de que la pornografía es un vehículo para la liberación sexual de la mujer, el grueso de la pornografía comercializada en masa es increíblemente sexista. Desde el feo lenguaje que se utiliza para describir a las mujeres, hasta las posturas de subordinación, hasta las propias prácticas sexuales: la pornografía es implacablemente misógina. A medida que la industria "madura" el género más popular de películas, llamadas "gonzo", continúa rebasando los límites de degradación y crueldad hacia las mujeres. Los directores reconocen que no están seguros de adónde llevarlos desde el nivel actual.

Esta misoginia no es un rasgo idiosincrásico de unas cuantas películas marginales. Basándonos en tres estudios sobre el contenido de los vídeos y DVD pornográficos de la última década, concluimos que el odio hacia las mujeres es lo principal en la pornografía contemporánea. Si quitamos todos los vídeos en los que a una mujer se le llama puta, coño, guarra o zorra, los estantes quedarían desnudos. Quitemos cada DVD en el que una mujer se convierte en el objetivo del desprecio de un hombre, y no nos quedaríamos con muchas. La pornografía comercializada en masa no exalta a la mujer y a su sexualidad, sino que expresa desprecio hacia las mujeres y exalta el hecho de expresar ese desprecio sexualmente.

La gente de izquierda típicamente rechaza meras explicaciones biológicas de la desigualdad. Pero la historia del género en la pornografía es la historia del determinismo biológico. Un tema central en la pornografía es que las mujeres son diferentes de los hombres y disfrutan con el dolor, la humillación la degradación; no merecen la misma humanidad que los hombres porque son un tipo diferente de criatura. En la pornografía, no es sólo que las mujeres quieren que las follen de un modo degradante, sino que lo necesitan. La pornografía en el fondo cuenta historias sobre dónde deben estar las mujeres: bajo los hombres.

La mayoría de la gente de izquierda critica el patriarcado y se opone al sistema de dominación por parte del macho. La lucha de género es uno de esos campos de batalla contra la dominación, y por tanto un campo de batalla ideológica. Si se unen el conocimiento de los medios de comunicación con los argumentos feministas sobre igualdad sexual, se obtienen los argumentos antipornografía.

La necesidad de un análisis consistente del poder.
Los izquierdistas que por otro lado se sienten orgullosos de analizar los sistemas y estructuras del poder, se pueden transformar en individualistas libertarios extremos cuando se trata de la pornografía. El pensamiento sofisticado y crítico que sustenta lo mejor de la política de izquierda puede ceder a los análisis simplistas, políticamente naif y de diversión que deja a mucha gente de izquierda en el papel de animadores de una industria explotadora. En esos análisis, no se supone que debemos examinar la ideología de la cultura y cómo moldea la percepción que tiene la gente de sus opciones, y debemos ignorar las condiciones bajo las que vive la gente; todo va de libertad de elección individual.

Una crítica de la pornografía no implica que la libertad arraigada en la habilidad del individuo para elegir no sea importante, sino que argumenta en cambio que esos asuntos no se pueden reducir a un solo momento de elección por parte de un individuo. En su lugar, debemos preguntar: ¿Qué significa en realidad libertad dentro de un sistema capitalista que es racista y sexista?

La gente de izquierdas siempre se ha enfrentado a la opinión de los poderosos de que la libertad consiste en aceptar el lugar que ocupa uno en una jerarquía. Las y los feministas han remarcado que uno de los sistemas de poder que nos oprimen es el género.

Sostenemos que la gente de izquierda que se toma el feminismo en serio debe darse cuenta de que la pornografía, junto con otras formas capitalistas de explotación sexual, sobre todo de mujeres, niñas y niños, por parte de hombres, es inconsistente con un mundo que el que la gente común pueda tomar el control de su propio destino.

Ésta es la promesa de la izquierda, del feminismo, de la teoría crítica de la raza, del humanismo radical: de todo movimiento liberador de la historia moderna.

Autores:
Gail Dines es profesora de estudios americanos en el Wheelock College de Boston.
Autora del libro Pornland: How Porn has Hijacked our Sexuality.



Robert Jensen es profesor de periodismo en la universidad de Texas en Austin.
Autor de Getting off: Pornography and the End of Masculinity.
Ambos son coautores, junto a Ann Russo, de Pornography: The Production and Consumption of Inequality.

Además ambos son miembros del comité organizador provisional del Movimiento Nacional Feminista Antipornografía.
Para más información póngase en contacto con feministantipornographymovement@yahoo.com o entre a http://feministantipornographymovement.org/.
Artículo traducido por Miguel Montes Bajo y revisado por Miguel Alvarado. 

domingo, 17 de julio de 2011

LA DOBLE MORAL DEL PROXENETISMO IMPRESO - SILVIA CUEVAS-MORALES

Aunque este artículo ya ha circulado por internet hoy lo reproduzco y celebro que en Argentina hayan tomado cartas en el asunto. Ojalá todos los gobiernos, que supuestamente están en contra de la violencia hacia las mujeres, tomen nota y legislen para prohibir la venta de mujeres en los medios de comunicación. Ya es hora de que tanto los gobiernos como los periodistas sean consecuentes y dejen de colaborar con el proxenetismo.


La doble moral del proxenetismo impreso *
Silvia Cuevas-Morales

“Paraguayita ardiente”, “Madre. Hija demostrable, nos da morbo compartir la cama contigo, disfruta con nosotras”, “Rubia sensual y provocativa”, “Cubanita súper caliente”, “Rubia salvaje muy complaciente”, “Chicas Hong-Kong: 18 años, griego”. Éstos son algunos de los títulos de los anuncios, llamados equívocamente como “clasificados relax” o “contactos”, que cada día infestan las páginas de algunos periódicos de tirada nacional. Cualquier persona que defienda el derecho a la dignidad de las mujeres, puede sentirse irritada al leer estas descripciones de mujeres reales que son calificadas como si fueran trozos de carne para el consumo masculino. Es evidente que mientras se permita menoscabar la dignidad de las mujeres, anunciándolas con palabras vejatorias y sexistas, además de racistas, jamás conseguiremos que una parte de la población respete y vea como igual a la otra parte.

Hace tiempo que las feministas venimos denunciando la doble moral de muchos periódicos, que por un lado relatan los abusos de las redes de trata y del proxenetismo, y por otro lado ganan cantidades astronómicas por las páginas que ofrecen para publicitar el mismo abuso que denuncian. ¿Dónde está la ética de estos periódicos? ¿Y qué piensa hacer el gobierno para regular esta práctica?

Hace un par de años el tema saltó a la arena política, y en mayo de 2010, la Ministra de Igualdad, Bibiana Aído, por fin abordó el tema en el Congreso de los Diputados. Según sus declaraciones se estaban estudiando “distintas fórmulas” para eliminar los anuncios de prostitución en la prensa porque “mientras sigan existiendo anuncios de contactos en la prensa seria, se estará contribuyendo a la normalización de la explotación sexual" (El Mundo, 16 de mayo de 2010). Su declaración siguió a la denuncia del diputado de Unión del Pueblo Navarro, Carlos Salvador, quien declaró acertadamente que “esta publicidad tan hipócrita perpetúa estereotipos de instrumentalización”, que “pueden degenerar en situaciones de violencia de género y en otros ataques a la dignidad de la persona”. En el mes de junio de ese mismo año, el pleno del Ayuntamiento de Madrid se pronunció a favor de la eliminación de estos anuncios porque contribuyen a la explotación sexual. La propuesta, presentada por el grupo socialista, fue respaldada por el Partido Popular, pero Izquierda Unida optó por la abstención. Su portavoz, la concejala Milagros Hernández, justificó la abstención de IU alegando: “Dejémonos de moralinas y diferenciemos la trata de la prostitución” y añadió que estos anuncios los ponen “las trabajadoras sexuales que no quieren buscar en la calle” (Público, 30 de junio de 2010, Pág. 26).

Aunque una minoría de personas defienda tales anuncios es evidente que el 90% de las mujeres extranjeras que son obligadas a prostituirse en España, no disponen de los medios económicos para anunciarse en las páginas de los periódicos. Es más, ni siquiera tienen el lujo de tener un teléfono móvil propio para que los “clientes” las contacten ya que las mantienen controladas y aisladas. Quienes sí disponen de ese dinero son los proxenetas y todas aquellas organizaciones mafiosas que se lucran a expensas de los cuerpos de las mujeres que trabajan para ellos. No son las mujeres quienes ponen estos anuncios cómo ya ha quedado demostrado en varias operaciones policiales.

En el mes de julio del año pasado se desarticuló una red de proxenetas que explotaba a mujeres de origen chino. Para captar “clientes”, publicitaban a “sus chicas” en las páginas de contactos de varios periódicos nacionales. Tras investigar los anuncios, la policía se percató que eran los mismos anunciantes que variaban los textos que publicaban, pero que básicamente ofrecían los mismos servicios a cargo de mujeres asiáticas. Además, en todos aparecía el mismo número de móvil. Tras la desarticulación de la red, descubrieron a treinta jóvenes que estaban en situación irregular, y que eran obligadas a prostituirse (Público, 2 de julio de 2010, Págs. 24-25).  En el mismo mes se desarticuló otra red mafiosa que contrataba el 50% de los anuncios de contacto en El País, El Mundo y el ABC, y que explotaba sexualmente a más de 350 mujeres, repartidas en unos quince locales de “alto standing” de Madrid. La red ingresaba unos 700.000 euros mensuales, de los que invertían 45.000 euros en anuncios en cada periódico (Público, 24 de julio de 2010, Págs. 26-27). ¿Acaso no debería existir algún tipo de control sobre quién paga estos anuncios? De momento el único control es el editorial, que supuestamente prohíbe palabras “malsonantes” y que no permite anuncios que ofrecen servicios de menores de edad. ¿Quién decide lo que es una palabra “malsonante”? Desde luego que para muchas feministas palabras como “Paraguayita ardiente” o “Rubia salvaje muy complaciente” son palabras denigrantes que nos reducen a meros objetos sexuales. Tal vez los empleados de esta sección deberían recibir clases en igualdad de género para aprender qué palabras son malsonantes o no.

Algunas voces hablan de que deben ser los propios medios quienes deben posicionarse en cuanto al tema, como bien ha dado ejemplo el Público desde sus inicios. Desde el lanzamiento de este periódico en el año 2007, muchas feministas abandonamos la lectura del periódico habitual y optamos por el Público porque era el único que no publicaba anuncios de prostitución, además de 20 Minutos y Avui, que tampoco incluyen este tipo de anuncios. En el mes de noviembre del 2009, La Razón siguió su ejemplo tras firmar un acuerdo con la prensa del Vaticano, El Observatorio Romano. No sabemos si dejaron de publicitar contactos sexuales por estar en contra de la degradación de la mujer o por presión de la iglesia... Pero los demás periódicos siguen publicando anuncios de contactos sexuales porque se niegan a renunciar al ingreso que éstos les proporcionan.

De acuerdo a varias fuentes, los periódicos ingresan unos 40 millones de euros cada año gracias a sus anuncios “relax” o de “contactos”. El País y El Mundo son los periódicos que más ingresos obtienen del negocio sexual y cada día reservan entre tres y cuatro páginas a este cometido. Ambos periódicos publican entre 700 y 670 anuncios diarios, que se multiplican durante los fines de semana. Es una vergüenza que un periódico supuestamente progresista sea el líder de esta práctica que le reporta alrededor de 5 millones de euros anuales. Aunque muchas personas se han quejado a El País, y hay constancia de que se ha mantenido un debate interno, este periódico aún continúa publicando degradantes anuncios de “contacto”.  El director del El Mundo sin embargo, defiende esta práctica ya que pone en duda que las mafias se escondan detrás de los anuncios que su periódico publica, y en unas declaraciones en el mes de mayo añadió: “nosotros no somos la Dirección General de la Policía. Si se investiga y se demuestra que hay tramas, éstas desaparecerán y también sus anuncios” (La Razón, 9 de mayo de 2010).

¿Hasta cuándo seguirán estos periódicos apoyando y participando del proxenetismo de forma tan evidente? ¿Cómo pueden seguir denunciando casos de extorsión, explotación y vejación, cuando en las páginas siguientes dan cabida para que se siga perpetuando esta misma explotación? ¿Cuál es el papel de los periódicos y sus periodistas y directores? El sector debería pensar seriamente en su ética como medio de información, aunque deba renunciar a unos golosos ingresos, debería intentar demostrar un grado de profesionalidad en el que prime la información como un bien público y no el periodismo mercantilizado. Además, continuamente están ofreciendo un doble mensaje. Por un lado, las redes de proxenetas que abusan de mujeres deberían ser castigadas, pero por otro, incitan al consumo ilícito de mujeres. ¿Por qué no publicitan la venta de CDs o DVs piratas, o de bolsos falsificados? La respuesta es evidente – porque son ilegales y no se puede publicitar la venta de algo ilegal. ¿Por qué entonces dan cabida a los anunciantes que quieren vender seres humanos, y que en la mayoría de los casos son mujeres inmigrantes en situación irregular? La respuesta es que se trata de mujeres, muchas son extranjeras sin derechos legales, y que el dinero, en esta sociedad capitalista, goza de mucho más prestigio que la dignidad femenina. ¿A quién le importa de dónde procede el dinero para pagar esos anuncios? Desde luego que a los directores de los periódicos que siguen lucrándose a través de sus anuncios de prostitución, la dignidad humana no les importa nada.

España ha logrado grandes avances en muchas áreas, y ya no puede seguir siendo el único país de la Unión Europea que todavía permite este tipo de clasificados en sus periódicos más importantes. Aunque el gobierno se planteó eliminarlos durante su presidencia de la Unión Europea, fracasó en el intento. En casi toda Europa, al igual que en Estados Unidos, este tipo de publicidad suele encontrarse en periódicos minoritarios y sensacionalistas, y en tabloides de poca calidad. Ningún periódico serio de tirada nacional que desee alcanzar un grado de respetabilidad y de profesionalidad periodística puede prestar sus servicios a las redes de proxenetas. En Inglaterra, sólo un periódico de tirada nacional, el Daily Star, presta sus páginas para denigrar a las mujeres. En Francia ni Le Figaro ni Liberation, publican anuncios de índole sexual. Incluso en Italia, hace años suprimieron este tipo de publicidad salvo Il Corriere della Sera, que publica este tipo de anuncios pero no tan explícitamente como algunos de los que podemos leer en España.

Ya es hora de que quienes se presentan en todo el mundo como profesionales del periodismo abandonen su complicidad con las redes de prostitución y dejen de ingresar dinero sucio. Se trata de una cuestión de ética profesional y de lanzar un mensaje alto y claro a la sociedad – las mujeres no están a la venta. Ya va calando la idea de que la trata de mujeres es ilegal, y por lo tanto, los periódicos no pueden publicar anuncios de una práctica ilegal, porque estarían incumpliendo la ley. Ahora dependerá de los gobiernos que sancionen a aquellos periódicos que han prestado sus páginas para contribuir a un negocio ilícito. No estaría nada mal que los gobiernos también sancionarán a los medios que insisten en vulnerar las leyes existentes como la Ley General de Publicidad (Ley 34/1988, artículo 3.a), que dicta que es ilegal cualquier anuncio que “atente contra la dignidad de la persona” o que “presenten a las mujeres de forma vejatoria”. ¿Acaso anuncios como “cubanita caliente”, no resultan vejatorios? ¿Y qué pasa con la  Ley de Violencia de Género y la Ley de Igualdad? Ambas leyes reconocen que las mujeres y los hombres son iguales en dignidad humana, ¿acaso estos anuncios no atentan contra la dignidad de las mujeres?

Como bien reconoce la Naciones Unidas, la prostitución en la actualidad es una forma de esclavitud y la esclavitud ha sido abolida en todo el mundo. Es también una forma de violencia hacia las mujeres, y mientras sigan existiendo redes mafiosas que se lucran de la venta de seres humanos y mientras los periódicos les ofrezcan sus páginas para publicitar sus actos delictivos, las mujeres seguiremos siendo percibidas como potenciales víctimas de este negocio. Tal vez es hora de presionar a estos periódicos, dejar de comprarlos y apoyar activamente la campaña lanzada por la Asociación de Mujeres Periodistas de Cataluña, “No compres periódicos con anuncios de prostitución”. Ya es hora de que los periódicos que se jactan de ejercer una periodismo de calidad, dejen de exhibir su doble moral y renuncien al proxenetismo impreso.

* Artículo actualizado en julio y publicado originalmente en la revista Maginaria, editada por la Delegación de la Mujer del Ayuntamiento de Sevilla, Nº 9, Enero de 2011.